02 mayo 2007

Toto II

Disfrutando en el balcón el otoño porteño.

26 abril 2007

Toto

Este es el nuevo habitante de mi casa, fue encontrado en la calle cuando era muy pequeño, lleno de pulgas, parásitos y con una falta muy grande de calcio. Después de una larga lucha contra los parásitos que lo tuvieron por momentos a suero, el pequeñito fue recuperando poco a poco su salud y sus ganas de vivir.
Hoy es un gato de lo más travieso y atorrante, un poco miedoso con los desconocidos, obsesivo con la comida (sea esta una lombriz, un caracol o un pedazo de pizza que roba al menor descuido) pero sobre todo es un gato tan mimoso y querible que despierta nuestros mejores sentimientos y un deseo enorme de cuidarlo y protegerlo.

Se llama Toto pero también nos gusta decirle "Pestezinha Cinzenta" como lo llamó una amiga muy especial: Rodrigues








03 febrero 2007

Gatidad

















La gata entra en la sala donde estamos reunidos.

No es de angora, no es persa
ni de ninguna marca prestigiosa.
Más bien exhibe en su gastada pelambre
toda clase de cruces y bastardías.

Pero tiene conciencia de ser gata.
Por tanto
pasa revista a los presentes,
nos echa en cara un juicio desdeñoso
y se larga.

No con la cola entre las patas: erguida
como penacho o estandarte de guerra.

Altivez, gatidad,
ni el menor deseo
de congraciarse con nadie.

Duró medio minuto el escrutinio.

Dice la gata a quien entiende su lengua:

Nunca dejes que nadie te desprecie.

(José Emilio Pacheco)



Esta es Nina, la orgullosa gata verdulera del barrio de Palermo en Buenos Aires.


12 enero 2007

Azar






















Azar y gatos, que delicada sintonía en mi vida. El azar juega con nosotros y así lo hace desde siempre conmigo. Caminando por las calles de Lisboa, exactamente por una calle paralela al Elevador da Bica, encontré este lindo gato, pregunté su nombre: se llamaba Garfield. Desde la puerta de su casa lo observaba todo con un aire indiferente. Me quedé un rato con él, lo fotografié y luego seguí mi camino.
Un año más tarde, una amiga me cuenta que estuvo viendo en
"flickr" unas preciosas fotografías de gatos. Y yo, por la curiosidad de una fría tarde de domingo, abrí la página y me dispuse a disfrutar de la belleza de cientos de gatos. Luego de pasar cantidades de páginas y fotos de manera desordenada, rizomática, al mejor estilo deleuziano, me encontré nuevamente con Garfield y su dueña!. "El azar hace girar en las manos el calidoscopio. Millones de cristales de colores que destellan. El azar nos mira profundamente a los ojos. Empezamos a cabecear. Se nos cierran los párpados. Nos dan ganas de reír y de llorar." (W. Szymborska). Tantos gatos en el mundo, tantos gatos en Lisboa, y nuevamente este gato gordo y blanco. Hermoso gato. Hermoso azar.






















La mano no puede
trazar una línea sobre otra
y hacer coincidir todos los puntos.
Pero el azar a veces puede.

Lo mismo ocurre
con la voz y las palabras,
con el rostro y los gestos,
con la vida y los hombres.

El azar es una mano más segura.

Roberto Juarroz

01 enero 2007

Un gato en un piso vacío

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son esos.
La mano que pone el pescado en el plato,
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Se irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

Wisława Szymborska



* fotografía tomada de internet quién sabe de donde.



25 diciembre 2006

Los Delfines

Los delfines no juegan en las olas
como la gente cree.
Los delfines se duermen bajando hasta el fondo del mar.
¿Qué buscan? No sé.
Cuando tocan el fin del agua
despiertan bruscamente
y vuelen a subir porque el mar es muy profundo
y cuando suben ¿qué buscan? No sé.
Y ven el cielo y les vuelve a dar sueño
y vuelven a bajar dormidos,
y vuelven a tocar el fondo del mar
y se despiertan y vuelen a subir.
Así son nuestros sueños.

Silvina Ocampo

"La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde en solo término, a la mano tendida debía responder otra mano desde el afuera, desde lo otro."
Julio Cortázar

Esta linda fotografía retrata la magia de los encuentros, el valor de la amistad, la construcción de ese puente con el otro. Ojalá algún día como humanidad seamos capaces de encender ese tipo de miradas. Juntos, amaneceremos un mundo solidario.
Y en estos días de cambiar el calendario y celebrar el amor fluyen sueños de conjugarse unos con otros.
Remamos hacia atrás para reconocernos y ser fieles a nuestros nombres.
Soñamos hacia adentro y también hacia afuera.
Soñamos el mañana cargado de frutos, de caminos que crecen, se cruzan, llevan y traen, se bifurcan, conducen... y siempre más y más, de miradas sin máscaras, de caricias, de palabras perdidas y encontradas, un camino de hallazgos, de puertas abiertas, de trabajo, de crepúsculos, de justicia, de brújulas, de salud, de cielos estrellados, de solidaridad y de personas, siempre distintas y únicas. Estrenen cada día y cada noche sueños náufragos, ellos serán orilla siempre.

¡Feliz año nuevo para todos!

*Fotografía tomada de Patas e Patinhas

12 diciembre 2006

Gala Según Pasan Las Estaciones

No es lo mismo dormir en verano que dormir en invierno.
En verano hay que estirarse como un bandoneón, pero en invierno cualquier pliegue de la cama es un iglú o sirve también enroscarse en un círculo perfecto.




02 diciembre 2006

Gatos del Jardín Botánico


Estos son algunos retratos de los gatos que viven en el Jardín Botánico de Buenos Aires. Son gatos que fueron abandonados por sus dueños, muchos son extremadamente mimosos y da mucha tristeza compartir una tarde con ellos y luego tener que dejarlos.
Hay mucha gente que se organiza por sectores para alimentarlos diariamente o paseantes, que como yo, concurrimos semanalmente para leer, caminar, tomar mate o simplemente tirarse en la hierba con la compañía de algún gato. También llevo alimento y muchas ganas de acariciarlos y hacerles sentir en ese instante que son únicos y especiales. Algo que todos nosotros sabemos que es verdad, pero que a veces el gato abandonado puede olvidar.
Ahora están felices porque llegó el buen tiempo a Buenos Aires. Son muchos gatos, dicen que son casi 300 gatos, muchos tímidos se esconden y se los ve sólo por las noches desde afuera, cuando el Jardín cierra sus puertas a los humanos y ellos se adueñan del lugar. Parece que los están castrando para que no se multipliquen pero siempre hay nuevos gatos abandonados. Siempre hay gente que no sabe querer.